Abyssus es la nueva apuesta de DoubleMoose Games, estudio fundado por antiguos desarrolladores de la saga Battlefield, y publicado por The Arcade Crew junto a Dotemu. Sobre el papel, la propuesta reúne algunos de los elementos más populares del panorama actual: un shooter en primera persona centrado en el cooperativo para hasta cuatro jugadores, una estructura roguelite basada en partidas independientes, una importante cantidad de progresión permanente y un universo de fantasía inspirado en una civilización submarina olvidada. Sin embargo, lejos de limitarse a combinar mecánicas ya conocidas, Abyssus intenta construir una identidad propia mediante un ritmo de combate extremadamente dinámico, un diseño artístico muy marcado y un sistema de personalización que busca ofrecer una gran variedad de configuraciones en cada expedición.
La historia sirve principalmente como punto de partida para la acción. En un mundo donde la salmuera constituye el recurso más valioso del planeta gracias a sus extraordinarias propiedades energéticas, un grupo de exploradores desciende hasta las ruinas de una antigua civilización sumergida con el objetivo de recuperar un enorme yacimiento. Lo que comienza como una misión de extracción termina convirtiéndose en una lucha desesperada por sobrevivir cuando las criaturas mutadas que habitan las profundidades despiertan para defender su territorio. La narrativa nunca pretende convertirse en el centro de la experiencia, pero proporciona el contexto suficiente para justificar la exploración del reino submarino y despertar la curiosidad acerca del origen de la salmuera y de la civilización desaparecida.
La ambientación consigue que el viaje resulte mucho más interesante de lo que cabría esperar en un roguelite de acción. Las ruinas transmiten constantemente la sensación de estar recorriendo un imperio perdido bajo el océano, donde la arquitectura monumental se mezcla con tecnología ancestral y elementos claramente inspirados en la mitología marina. El misterio permanece presente durante toda la progresión y convierte cada nueva zona en una oportunidad para descubrir pequeños fragmentos de un mundo que existía mucho antes de la llegada de los protagonistas.

La jugabilidad constituye el verdadero corazón de Abyssus. Desde los primeros minutos queda claro que el objetivo es ofrecer un shooter extremadamente ágil, donde el movimiento constante resulta tan importante como la precisión de los disparos. Permanecer quieto durante demasiado tiempo suele traducirse en una derrota rápida, ya que la enorme cantidad de enemigos obliga a desplazarse continuamente, aprovechar la cobertura disponible y coordinarse con el resto del equipo para controlar el espacio de combate.
Las armas responden con contundencia y ofrecen una sensación de impacto muy satisfactoria. Cada disparo transmite fuerza gracias a una combinación acertada de animaciones, sonido y efectos visuales, mientras que la velocidad de recarga y la movilidad favorecen un ritmo agresivo que recuerda en determinados momentos a los shooters clásicos de arena, aunque adaptado a una estructura cooperativa moderna. El resultado es un combate muy fluido que recompensa tanto la puntería como la capacidad para reaccionar rápidamente a situaciones cambiantes.
Uno de los aspectos más interesantes del sistema de juego reside en la enorme capacidad de personalización. Abyssus pone a disposición del jugador nueve armas distintas que pueden modificarse mediante cuarenta y cinco alteraciones diferentes. Estas modificaciones no se limitan a aumentar el daño o la cadencia de disparo, sino que alteran el comportamiento de cada arma mediante efectos elementales, proyectiles especiales o nuevas propiedades que cambian completamente su funcionamiento. A esto se suman más de ciento cuarenta mejoras de la denominada forja ancestral, además de una enorme colección de bendiciones y amuletos capaces de generar combinaciones muy diferentes entre una partida y otra.

Este diseño favorece enormemente la experimentación. Una misma arma puede desempeñar funciones completamente distintas dependiendo de las mejoras obtenidas durante la expedición, permitiendo construir configuraciones centradas en el daño directo, el control de masas, los efectos elementales o el apoyo al resto del equipo. La variedad de posibilidades evita que aparezca una estrategia claramente dominante y mantiene el interés incluso después de numerosas partidas.
Como buen roguelite, la progresión combina mejoras temporales obtenidas durante cada recorrido con una metaprogresión permanente que desbloquea nuevas opciones para futuras expediciones. Cada derrota supone un paso más hacia el fortalecimiento del personaje, ya sea mediante nuevas armas, habilidades adicionales o mejoras para el equipamiento. Esta estructura consigue que incluso las partidas fallidas aporten una sensación constante de avance, reduciendo la frustración habitual asociada al género y ofreciendo motivos para volver a intentarlo.
El diseño de niveles también juega un papel importante dentro de esa sensación de variedad. Abyssus incluye más de setenta escenarios diseñados manualmente, aunque combina estos espacios con elementos procedurales que modifican la disposición de determinados encuentros, recompensas y rutas alternativas. Esta solución permite mantener la calidad del diseño artesanal sin renunciar a la imprevisibilidad que caracteriza a los mejores roguelite. Las distintas salas presentan suficientes diferencias para evitar la repetición constante, mientras que las variaciones procedurales obligan a adaptar la estrategia en cada nueva partida.

La exploración nunca pierde dinamismo gracias a un ritmo muy bien medido. Los momentos de combate intenso se alternan con pequeñas pausas destinadas a elegir mejoras, reorganizar el equipo y preparar el siguiente enfrentamiento. Esta estructura mantiene la tensión durante toda la expedición sin llegar a saturar al jugador con enfrentamientos ininterrumpidos.
Aunque es posible afrontar Abyssus en solitario, el diseño evidencia desde el principio que la experiencia ha sido concebida para disfrutarse en cooperativo. La coordinación entre los cuatro integrantes del equipo marca una diferencia enorme frente a la simple habilidad individual. Compartir recursos, distribuir responsabilidades durante los combates contra jefes y combinar adecuadamente las distintas configuraciones de armas resulta fundamental para superar los desafíos más exigentes.
Las sinergias entre personajes constituyen uno de los mayores aciertos del juego. Un jugador especializado en controlar grandes grupos de enemigos puede complementarse perfectamente con otro centrado en infligir daño concentrado a objetivos prioritarios, mientras un tercer compañero mantiene efectos de apoyo o aplica estados elementales que potencian el daño colectivo. Esta cooperación constante convierte cada victoria en el resultado del trabajo conjunto y evita que las partidas se reduzcan a cuatro jugadores disparando de forma independiente.

Los enfrentamientos contra los jefes representan algunos de los mejores momentos de la aventura. Abyssus incluye doce criaturas principales que aprovechan correctamente las posibilidades del escenario mediante ataques de área, invocaciones y patrones que obligan a mantenerse en movimiento. Cada combate introduce mecánicas específicas que exigen observar cuidadosamente el comportamiento del enemigo antes de encontrar el momento adecuado para contraatacar. No se limitan a funcionar como enormes esponjas de daño, sino que plantean enfrentamientos donde el posicionamiento y la coordinación resultan tan importantes como la potencia de fuego acumulada.
El catálogo de enemigos también mantiene un buen nivel de variedad. Los treinta y seis tipos diferentes de criaturas obligan a modificar constantemente las prioridades durante los enfrentamientos. Algunas unidades presionan cuerpo a cuerpo, otras atacan desde posiciones elevadas y determinadas variantes introducen habilidades especiales capaces de alterar completamente el desarrollo de un combate si no se eliminan rápidamente. Esta diversidad impide que las batallas caigan en la monotonía incluso durante sesiones prolongadas.
Visualmente, Abyssus apuesta por una dirección artística muy diferenciada. En lugar de buscar el realismo, el juego combina una estética inspirada en las profundidades marinas con elementos de fantasía oscura y tecnología ancestral. Las ruinas submarinas presentan una arquitectura monumental decorada con esculturas, templos y estructuras que transmiten la sensación de pertenecer a una civilización extremadamente avanzada desaparecida hace siglos. La iluminación juega un papel esencial, utilizando tonos azulados, verdes y dorados para crear escenarios que resultan tan bellos como inquietantes.

Los efectos visuales durante el combate también destacan por su claridad. A pesar de la enorme cantidad de proyectiles, explosiones y habilidades simultáneas, el juego mantiene una lectura bastante limpia de la acción, algo fundamental en un shooter cooperativo donde identificar rápidamente las amenazas puede marcar la diferencia entre sobrevivir o reiniciar la expedición.
El apartado sonoro acompaña correctamente esta propuesta. Las armas ofrecen un sonido contundente y diferenciado, reforzando la sensación de impacto de cada disparo, mientras que la banda sonora mezcla composiciones ambientales con temas de mayor intensidad durante los enfrentamientos importantes. La música nunca eclipsa la acción, pero contribuye a reforzar la atmósfera de misterio y tensión que domina toda la aventura.
La duración depende en gran medida del interés del jugador por completar la progresión permanente y experimentar con todas las configuraciones disponibles. Una primera victoria puede alcanzarse tras varias horas de aprendizaje, pero desbloquear todas las armas, mejoras y combinaciones posibles requiere una dedicación considerablemente mayor. La enorme cantidad de modificadores, bendiciones y amuletos garantiza una rejugabilidad muy elevada, ya que cada partida puede desarrollarse de forma distinta dependiendo de las decisiones tomadas y de las mejoras obtenidas durante el recorrido.
Dentro del creciente mercado de los roguelite cooperativos, Abyssus consigue encontrar un espacio propio gracias a una combinación muy equilibrada entre acción intensa, personalización profunda y una ambientación con mucha personalidad. Sus sistemas ofrecen suficiente complejidad para mantener el interés a largo plazo sin sacrificar la inmediatez que caracteriza a los mejores shooters. Aunque parte de ideas conocidas, consigue integrarlas de manera coherente dentro de una propuesta que prioriza la cooperación, el movimiento constante y la experimentación con diferentes estilos de juego. El resultado es un título especialmente recomendable para quienes disfrutan de experiencias cooperativas donde la coordinación del equipo resulta tan importante como la habilidad individual, demostrando que todavía existe margen para aportar ideas interesantes dentro de un género cada vez más competitivo.

