Los juegos de construcción de mazos siguen demostrando que todavía queda espacio para experimentar con nuevas ideas. Mientras muchos títulos del género centran toda su estrategia en el combate, Zoominoes traslada esa misma filosofía al funcionamiento de un zoológico repleto de animales, objetos y mejoras permanentes. El resultado es un roguelike de cartas donde el objetivo no consiste en derrotar enemigos, sino en construir el motor de puntuación más eficiente posible mediante cadenas de efectos cada vez más complejas.
La mecánica principal gira alrededor de crear combinaciones capaces de generar cantidades enormes de puntos. Cada partida comienza con un mazo relativamente sencillo, pero poco a poco se transforma en una auténtica maquinaria de sinergias gracias a la incorporación de nuevos animales, aperitivos, recuerdos y mejoras que modifican completamente el comportamiento de las cartas. La satisfacción no llega por eliminar rivales, sino por observar cómo una única jugada activa una larga sucesión de efectos que dispara la puntuación hasta cifras cada vez más altas.
El núcleo jugable resulta muy fácil de comprender, aunque esconde bastante profundidad conforme avanzan las partidas. Los animales poseen diferentes tipos, colores y habilidades que interactúan entre sí, obligando a planificar cuidadosamente qué cartas añadir al mazo y cuáles descartar. Encontrar la combinación adecuada entre sus efectos termina siendo mucho más importante que acumular simplemente las cartas más raras o poderosas.

A esta base se suman los bocadillos y los recuerdos, dos sistemas que amplían enormemente las posibilidades estratégicas. Los primeros actúan como mejoras específicas capaces de potenciar determinados animales o modificar su funcionamiento, mientras que los recuerdos ofrecen efectos permanentes que afectan al desarrollo global de la partida. La combinación de ambos sistemas permite construir estrategias muy diferentes entre sí, adaptándose constantemente a las oportunidades que aparecen durante cada recorrido.
El tablero también desempeña un papel importante dentro de la experiencia. No se trata únicamente de jugar cartas, sino de aprovechar la disposición del espacio disponible para maximizar las sinergias entre los distintos animales. Algunas habilidades funcionan mejor junto a determinadas especies, mientras que otras dependen del color, del tipo o incluso de la posición ocupada dentro del zoológico. Esta capa adicional de planificación consigue que cada decisión tenga consecuencias a largo plazo.
Uno de los aspectos más atractivos de Zoominoes es la enorme variedad de contenido disponible. El juego reúne un total de 159 animales distintos, que abarcan desde criaturas completamente normales hasta seres mitológicos con habilidades mucho más llamativas. Entre ellos destacan los llamados animales supermíticos, auténticas piezas clave capaces de alterar radicalmente cualquier estrategia gracias a sus efectos únicos.

La sensación de progresión también se ve reforzada por la presencia de veintisiete bocadillos y cien recuerdos diferentes. Cada nueva partida ofrece oportunidades distintas para construir el mazo, favoreciendo la experimentación constante y evitando que exista una única estrategia dominante. Parte del atractivo consiste precisamente en descubrir nuevas combinaciones capaces de generar puntuaciones todavía más elevadas.
El juego incorpora además tres cuidadores distintos, que funcionan como personajes iniciales y modifican el planteamiento de cada recorrido. Elegir uno u otro cambia las herramientas disponibles desde el comienzo, invitando a adaptar la estrategia desde los primeros turnos y ofreciendo suficiente variedad para afrontar múltiples partidas consecutivas.
Como ocurre en los mejores deckbuilders roguelike, el azar forma parte de la experiencia, pero nunca parece convertirse en el único factor determinante. La clave reside en saber aprovechar las opciones que aparecen durante cada recorrido, identificando rápidamente qué tipo de construcción resulta más viable según las cartas obtenidas y orientando el desarrollo de la partida hacia esas sinergias.

Zoominoes también apuesta por ofrecer múltiples formas de seguir jugando una vez dominadas sus mecánicas principales. El modo infinito elimina cualquier límite temporal y permite continuar desarrollando el mazo para perseguir puntuaciones cada vez más altas, convirtiéndose en el escenario ideal para quienes disfrutan optimizando hasta el último detalle de sus estrategias.
A ello se suman los eventos especiales, que introducen modificaciones temporales en las reglas habituales. Algunos alteran pequeños aspectos del tablero, mientras que otros transforman completamente el funcionamiento de la partida, obligando a replantear estrategias que normalmente resultarían efectivas. Este tipo de desafíos ayuda a mantener fresca la experiencia incluso después de muchas horas.
Las partidas predeterminadas añaden un componente competitivo especialmente interesante. Todos los jugadores afrontan exactamente las mismas condiciones aleatorias, lo que convierte la clasificación en una auténtica prueba de planificación y optimización, donde la diferencia no la marca la suerte, sino la capacidad para sacar el máximo partido a los recursos disponibles.

Por su parte, los distintos retos amplían todavía más la vida útil del juego. Cada cuidador dispone de ocho niveles de dificultad que introducen objetivos específicos o modificadores negativos capaces de alterar significativamente el desarrollo de la partida. Alcanzar determinadas puntuaciones, superar limitaciones concretas o gestionar obstáculos inesperados obliga a dominar realmente todas las mecánicas antes de completar cada desafío.
Visualmente, Zoominoes apuesta por una presentación desenfadada y colorida que encaja perfectamente con su temática. Los animales poseen diseños simpáticos y fácilmente reconocibles, mientras que la interfaz parece orientada a facilitar la lectura rápida de las numerosas habilidades y efectos presentes sobre el tablero. En un juego donde constantemente se activan múltiples sinergias, la claridad visual resulta fundamental para seguir el desarrollo de cada turno.
La dirección artística también contribuye a reforzar ese tono relajado que acompaña toda la experiencia. A diferencia de otros deckbuilders centrados en mundos oscuros o batallas épicas, aquí predomina una atmósfera mucho más amable, donde la satisfacción proviene de construir el zoológico perfecto y descubrir nuevas criaturas en cada partida.

Gran parte del atractivo de Zoominoes reside precisamente en esa sensación de crecimiento constante. Lo que comienza siendo un pequeño conjunto de animales termina convirtiéndose en una enorme red de habilidades interconectadas donde prácticamente cada carta activa varias más. Ver cómo el tablero evoluciona hasta convertirse en una auténtica máquina de generar puntos resulta enormemente satisfactorio y constituye el principal incentivo para seguir jugando.
Todo apunta a que Starlight Games ha construido una propuesta pensada para quienes disfrutan analizando probabilidades, optimizando recursos y buscando combinaciones cada vez más eficientes. La enorme cantidad de cartas, personajes, modificadores y modos de juego ofrece una base muy sólida sobre la que construir un deckbuilder con una elevada rejugabilidad, capaz de mantener el interés durante decenas de partidas gracias a la constante aparición de nuevas estrategias y sinergias por descubrir.

