Skautfold: Moonless Knight es un metroidvania de oscuro y sistémico que mezcla exploración interconectada, combate técnico y una curiosa narrativa lovecraftiana. Desarrollado por Steve Gal como parte de la saga Skautfold, este título funciona tanto como evolución como culminación de las ideas que su creador ha ido perfeccionando en entregas anteriores. No es un metroidvania diseñado para ser accesible, sino un juego que quiere que prestes atención y tengas una disposición activa a entender sus sistemas en lugar de simplemente ejecutarlos porque sí.
Y es que el núcleo del juego se sitúa en el Palacio Imperial de un Japón alternativo ambientado con una mezcla de estética victoriana, militarismo imperial y horror cósmico. Además, este escenario no es solo decorativo, también es un espacio diseñado como un laberinto en el que cada zona se conecta con otras mediante atajos y rutas alternativas que recompensan la exploración. Esto da lugar a una estructura muy interesante y llamativa, siendo uno de los elementos más importantes del juego, ya que no hay una linealidad encubierta, permitiendo al jugador abordar los objetivos en el orden que desee, lo que le da mucho más dinamismo a la trama.
Es por esto que la exploración está construida sobre el descubrimiento constante y progresivo, ya que el jugador podrá obtener reliquias y desbloquear nuevos niveles en el mundo, permitiendo regresar a zonas anteriores con herramientas que alteran completamente lo visto con anterioridad. Esto no solo abre caminos físicos, sino también interpretativos, ya que el juego utiliza el el entorno para narrar la historia del Palacio y del emperador Oda Nobunaga, todo esto reinterpretado dentro de una mitología de horror cósmico.

Más allá de esto, el combate es uno de los elementos más distintivos del juego y probablemente su mayor barrera de entrada. A diferencia de otros metroidvanias donde la defensa es secundaria, aquí el equilibrio entre ataque y defensa define absolutamente todo. Es por ello que un mal golpe no solo reduce la salud, sino también la capacidad máxima de protección o armadura, lo que genera un efecto de degradación progresiva en el jugador que puede afectar de cara al futuro. Lo bueno es que este sistema también se aplica a los enemigos, lo que convierte cada enfrentamiento en un duelo de desgaste técnico.
La clave del combate está en la lectura del ritmo del enemigo. Las esquivas no son solo una evasión, sino herramientas de posicionamiento que permiten romper la guardia del rival y atacarle directamente. Esto introduce una capa táctica importante en la que pronto se descubrirá que no basta solamente con sobrevivir, hay que optimizar cada ventana de ataque para poder aprovechar los enfrentamientos al máximo. Además, el juego permite cancelar acciones, lo que introduce un nivel de control avanzado sobre la ejecución de ataques y defensas. Este sistema abre la puerta a decisiones de gran valor en tiempo real, donde el jugador puede reconfigurar su acción en mitad de su animación, algo poco habitual en el género.
El sistema de progresión también se aleja de lo convencional, ya que no hay experiencia global tradicional; en su lugar, las estadísticas del personaje evolucionan mediante el uso de todas las habilidades del mismo. Si el jugador bloquea constantemente, mejorará su defensa. Si esquiva con frecuencia, mejorará su evasión. Si utiliza un tipo de arma específico, su eficiencia con ella aumentará. Este diseño refuerza una propuesta muy interesante y original en el género, dándole algo más de valor a unos combates que destacan por su profundidad, y a una build que se va construyendo a medida que se avanza en la historia.

Por si esto fuera poco, también vale la pena señalar las reliquias, las cuales tienen un papel fundamental tanto en el combate como en la exploración. Son herramientas que amplían las posibilidades del jugador, ofreciendo más opciones de movilidad (como ganchos o teletransportación) o apoyo ofensivo (con invocaciones o armas a distancia infinitas). Estas reliquias redefinen cómo se abordan los encuentros, orientándolos a fomentar la experimentación y la combinación de todos los recursos jugables del título.
En cuanto a la narrativa, el juego se inserta en un universo lovecraftiano donde el horror no proviene de las criaturas y de la propia comprensión de la realidad. El protagonista, Gray, es un caballero del Imperio Angélico de Britannia enviado a una misión diplomática que deriva en una crisis sobrenatural. A partir de este punto, la historia se transforma en una espiral de desintegración política, religiosa y ontológica, donde el Palacio Imperial se convierte en el epicentro de una revelación cósmica que amenaza al mundo en sí mismo.
Esto, como es obvio, hace que el tono del juego sea deliberadamente opresivo, con una estética que mezcla arquitectura imperial japonesa con elementos industriales decadentes y un simbolismo religioso distorsionado. Esto da lugar a un escenario y a un mundo que transmiten constantemente sensación de antigüedad corrupta, como si el este lugar hubiera sido construido sobre algo que nunca debió ser despertado.

El juego también destaca por su libertad táctica, ya que el jugador puede abordar los jefes finales en cualquier orden, así como encontrar múltiples rutas hacia un mismo objetivo. Esto no solo aumenta la rejugabilidad de la aventura, sino que también permite diferentes lecturas del mundo según el recorrido elegido.
En términos de dificultad, Moonless Knight no busca ser injusto, pero sí exige precisión y atención. El margen de error es reducido, especialmente en niveles avanzados donde los enemigos también utilizan sistemas de guardia y contraataque, lo que convierte cada combate en un intercambio de información más que de pura ejecución mecánica, como suele ser habitual.
En conjunto, Skautfold: Moonless Knight es un metroidvania denso, exigente y profundamente sistemático. No es para todos los públicos, sino para jugadores que disfruten de mundos interconectados, combates técnicos e historias que requieren ser descifradas. Su mayor fortaleza es su apuesta por la mejora constante de tu personaje a lo largo de la historia, lo que te permite crearlo con tus acciones y descubrir la trama al mismo tiempo.

