Denshattack es una de esas propuestas que llaman la atención desde el primer vistazo gracias a una premisa completamente fuera de lo habitual. Desarrollado por el estudio español Undercoders y publicado por Fireshine Games junto a Boltray Games, el juego transforma los trenes de alta velocidad japoneses en el eje de una aventura de acción y plataformas donde el skate, la velocidad y la cultura urbana se mezclan con ciencia ficción y un marcado espíritu arcade. El resultado es una experiencia que apuesta por la espectacularidad constante y por una identidad propia muy difícil de confundir con cualquier otro título del mercado.
La historia sitúa al jugador en un futuro donde la poderosa corporación Miraido controla Japón mediante una red ferroviaria monopolizada y una tecnología capaz de someter ciudades enteras bajo enormes cúpulas. Frente a este dominio surge una resistencia formada por grupos clandestinos conocidos como Denshattackers, pilotos capaces de convertir sus trenes personalizados en auténticas máquinas acrobáticas. El protagonista comienza como un completo desconocido, pero pronto se ve envuelto en una rebelión que lo llevará a recorrer todo el país para desafiar a los mejores corredores, derrotar a los líderes de Miraido y demostrar que incluso el tren más veloz puede ser superado.
La narrativa adopta un tono desenfadado que recuerda a muchas producciones japonesas de acción exagerada. No pretende construir un relato especialmente complejo, sino acompañar constantemente el ritmo frenético de la jugabilidad con personajes carismáticos, rivales extravagantes y situaciones cada vez más absurdas. Esa decisión encaja perfectamente con la propuesta general, ya que Denshattack nunca intenta justificarse mediante el realismo. Desde el primer momento deja claro que su prioridad consiste en ofrecer un espectáculo continuo donde cualquier idea extravagante tiene cabida.

La jugabilidad constituye el principal atractivo del proyecto. A pesar de estar protagonizado por trenes, el comportamiento del vehículo recuerda mucho más al de un monopatín dentro de un juego de skate que al de un simulador ferroviario. El jugador puede realizar ollies, kickflips, grinds y una enorme cantidad de maniobras acrobáticas mientras atraviesa escenarios repletos de rampas, raíles, desniveles y estructuras diseñadas específicamente para encadenar movimientos sin detener el impulso.
Este planteamiento convierte el desplazamiento en el auténtico centro de la experiencia. Avanzar simplemente hacia la meta nunca resulta suficiente, ya que el sistema recompensa constantemente la creatividad y la capacidad para enlazar trucos cada vez más complejos. Cada salto representa una oportunidad para aumentar el multiplicador de puntuación, mientras que mantener la velocidad exige calcular cuidadosamente los aterrizajes y aprovechar todos los elementos del escenario.
La sensación de movimiento transmite una enorme fluidez. El tren responde con rapidez a las órdenes del jugador y permite improvisar nuevas líneas sobre la marcha sin perder el ritmo de la partida. Esa respuesta inmediata resulta fundamental para mantener la intensidad, especialmente cuando comienzan a aparecer obstáculos móviles, enemigos o secciones donde el margen de error se reduce considerablemente.

Aunque la espectacularidad domina buena parte de la experiencia, Denshattack también recompensa la precisión. Completar un recorrido sin romper una cadena de combos requiere dominar perfectamente las físicas, conocer las posibilidades de cada escenario y anticipar los siguientes movimientos con suficiente antelación. Esta combinación entre accesibilidad y profundidad permite que cualquier jugador pueda empezar a realizar acrobacias desde los primeros minutos, mientras que alcanzar las puntuaciones más altas exige un dominio mucho más avanzado del sistema.
La progresión gira alrededor de la mejora constante tanto del tren como del propio jugador. A medida que se superan desafíos y se derrotan rivales, se obtienen nuevas posibilidades de personalización que permiten modificar el aspecto del vehículo y adaptar determinados elementos a cada estilo de juego. Más allá del componente estético, esta evolución refuerza la sensación de estar construyendo un tren único que acompaña al protagonista durante toda su ascensión dentro del mundo clandestino de los Denshattackers.
La estructura de la aventura alterna recorridos centrados en la velocidad con enfrentamientos especiales y desafíos de habilidad que introducen nuevas mecánicas de forma constante. En lugar de repetir una misma fórmula durante toda la campaña, cada región incorpora elementos propios que obligan a modificar ligeramente la manera de afrontar los circuitos. Esta variedad evita que el juego caiga en la monotonía y mantiene un ritmo muy dinámico durante toda la progresión.

Uno de los aspectos más originales de Denshattack son precisamente sus combates contra jefes finales. En lugar de limitarse a carreras tradicionales, el juego enfrenta al jugador contra gigantescos mechas, castillos móviles, gusanos mecánicos y otras creaciones desmesuradas que parecen sacadas directamente del anime más extravagante. Estos enfrentamientos combinan velocidad, plataformas y ejecución precisa de maniobras para esquivar ataques, aprovechar puntos débiles y mantener el impulso mientras el escenario cambia constantemente.
Cada jefe introduce patrones distintos que obligan a adaptarse rápidamente. Algunos requieren aprovechar el entorno para alcanzar zonas elevadas, mientras que otros convierten el combate en una persecución a gran velocidad donde mantener la cadena de movimientos resulta tan importante como evitar los ataques enemigos. Este enfoque aporta momentos muy espectaculares que rompen la estructura habitual de los recorridos y sirven como grandes clímax dentro de la aventura.
El diseño de niveles constituye otro de los puntos fuertes del juego. El viaje recorre diferentes regiones de Japón reinterpretadas desde una perspectiva futurista donde la tecnología de Miraido ha transformado profundamente el paisaje. Desde los entornos rurales de Kyushu hasta las enormes metrópolis de Osaka y Tokio encerradas bajo gigantescas cúpulas, cada escenario introduce nuevas mecánicas y elementos visuales que modifican la forma de jugar.

Los recorridos aprovechan muy bien la verticalidad y la velocidad para construir circuitos repletos de oportunidades donde improvisar nuevas rutas. Raíles elevados, edificios, puentes, montañas y estructuras industriales se convierten en elementos sobre los que encadenar saltos y grinds prácticamente sin interrupción. El diseño invita constantemente a buscar líneas alternativas capaces de mejorar la puntuación o reducir el tiempo empleado, incentivando la rejugabilidad incluso después de completar cada fase.
Visualmente, Denshattack destaca por una dirección artística muy marcada. El juego apuesta por una estética inspirada en el anime contemporáneo y en la cultura urbana japonesa, utilizando colores muy vivos, efectos de velocidad y una enorme cantidad de detalles para transmitir sensación de movimiento continuo. Los trenes personalizados poseen diseños muy diferenciados y los escenarios presentan una mezcla muy atractiva entre paisajes naturales y ciudades futuristas dominadas por enormes estructuras tecnológicas.
La exageración forma parte de la identidad visual del proyecto. Nada busca resultar especialmente realista, sino reforzar continuamente la idea de que el jugador participa en una competición imposible donde los trenes desafían las leyes de la física. Esta coherencia artística consigue que incluso las situaciones más absurdas resulten completamente naturales dentro del universo planteado por Undercoders.

El apartado sonoro acompaña perfectamente esa personalidad. La banda sonora apuesta por temas enérgicos con claras influencias del rock, la electrónica y la música japonesa contemporánea, manteniendo un ritmo constante que encaja con la velocidad de la acción. Cada recorrido transmite una sensación de impulso permanente gracias a una selección musical que potencia la adrenalina sin llegar a eclipsar los efectos del propio juego.
Los sonidos de los trenes, los impactos sobre los raíles y la ejecución de los distintos trucos también contribuyen a reforzar la sensación de velocidad. Cada maniobra produce una respuesta sonora clara que ayuda a mantener el ritmo de los combos y aumenta la satisfacción al completar largas cadenas de movimientos sin cometer errores.
La duración dependerá en buena medida del interés del jugador por dominar completamente el sistema de puntuaciones. Completar la campaña principal ofrece un recorrido suficientemente variado, pero buena parte de la experiencia reside en regresar a los escenarios para mejorar marcas, perfeccionar rutas y descubrir nuevas posibilidades dentro de cada circuito. El diseño arcade favorece este planteamiento, ya que siempre existe margen para realizar un recorrido más limpio o conseguir un combo todavía más espectacular.
Dentro del panorama actual de los juegos de acción, Denshattack consigue diferenciarse gracias a una identidad muy definida y una premisa que no se parece prácticamente a ninguna otra producción reciente. Su combinación de velocidad, plataformas, acrobacias y estética anime construye una experiencia que apuesta por la diversión inmediata sin renunciar a una curva de aprendizaje capaz de recompensar a quienes buscan dominar todas sus mecánicas. Más que intentar competir con los grandes simuladores de conducción o con los juegos de skate tradicionales, Undercoders crea una propuesta híbrida que toma elementos de ambos géneros para construir algo completamente distinto. Si consigue mantener el equilibrio entre la espectacularidad, la variedad de situaciones y la profundidad de su sistema de movimiento, Denshattack tiene todos los ingredientes para convertirse en una de las propuestas independientes más originales y sorprendentes de su año.

