S.E.M.I. – Side Effects May Include… es un juego de acción cooperativa con plataformas, caos físico y elementos de puzle, desarrollado y publicado por Two Horn Unicorn, que combina humor absurdo, acción imprevisible y retos en escenarios generados proceduralmente. El título estuvo disponible inicialmente en acceso anticipado desde el 20 de noviembre de 2025 y recibió su lanzamiento completo en Steam el 23 de enero de 2026. A pesar de ser una propuesta indie de presupuesto modesto, el juego ha cosechado reseñas mayoritariamente positivas por parte de la comunidad, especialmente entre quienes disfrutan de experiencias cooperativas desordenadas y partidas caóticas con amigos.
La premisa de S.E.M.I. es simple pero peculiar: tú y tus compañeros encarnáis a pacientes de una clínica experimental, atrapados y obligados a escapar de instalaciones extrañas mientras tomáis drogas experimentales que otorgan habilidades absurdas con efectos secundarios impredecibles. A primera vista esto puede parecer un gimmick, pero el diseño de niveles, la interacción entre jugadores y la imprevisibilidad de las habilidades hacen que cada sesión se sienta fresca, imprevisible y, sobre todo, hilarante.

La historia de S.E.M.I. no se construye como una trama tradicional con personajes profundos y giros narrativos elaborados. En lugar de ello, el juego presenta un contexto temático muy definido y absurdo: estás en una clínica muy poco convencional donde los tratamientos son experimentales, el personal es hostil y los efectos secundarios de los medicamentos pueden convertir tu huida en un espectáculo surrealista.
Este enfoque narrativo no lineal se basa más en la ambientación y la interpretación de los eventos que en una historia con un arco progresivo clásico. Cada intento de escape genera una narrativa propia: desde encontrarte con guardias que parecen sacados de una pesadilla de dibujos animados hasta desencadenar una cadena de efectos al tomar una pastilla sin saber qué hará. Es una forma de narrativa emergente y situacional que convierte el caos y la interacción entre jugadores en parte de lo que “cuenta” la historia de cada partida.
En este sentido, S.E.M.I. comparte más ADN con juegos cooperativos centrados en la experiencia social y el humor que con títulos que buscan contar una historia profunda o épica. La historia existe, pero está tejida en torno a lo que ocurre en cada habitación, cada trampa y cada efecto de los medicamentos, no en un guion externo.

La jugabilidad es el corazón de S.E.M.I. y su mayor atractivo. El juego combina plataformas en 3D, acción física y puzzles cooperativos con un sistema de habilidades que se obtiene al tomar drogas experimentales. Estas habilidades no solo varían enormemente entre sí, sino que muchas veces generan efectos inesperados, lo que introduce caos y risas constantes.
La estructura principal consiste en entrar en habitaciones generadas aleatoriamente, superar obstáculos, evitar trampas letales y enfrentarte a enemigos o al propio entorno. Cada sala es un reto en sí misma: algunas son puzles simples de movimiento y plataformas, otras están plagadas de trampas activas, paredes móviles o gravedad alterada, lo que obliga a los jugadores a improvisar constantemente y adaptarse a las condiciones cambiantes.
Lo que distingue a S.E.M.I. de otros juegos cooperativos de plataformas es la introducción de las píldoras con efectos secundarios. Al recoger estas píldoras, tu personaje recibe habilidades únicas que pueden ser útiles… o completamente contrarias a tus expectativas. Por ejemplo, puedes volverte invulnerable durante un instante, disparar un láser con visión astigmática o incluso cambiar de tamaño de forma abrupta. Estos efectos no siempre son controlables y a menudo resultan en situaciones cómicas o tensas que alteran radicalmente cómo debes abordar cada sala.
Este diseño hace que el juego tenga un fuerte foco en reacción, adaptación y cooperación, porque incluso cuando un jugador recibe una habilidad sorprendente que altera la física de su movimiento, el equipo debe coordinarse para sobrevivir. A diferencia de otros títulos donde los roles o habilidades son previsibles, aquí cada run puede cambiar la forma de jugar completamente.

S.E.M.I. puede jugarse tanto en modo individual como cooperativo online para hasta cuatro jugadores. La experiencia cooperativa está claramente pensada para ser el plato fuerte: trabajar en equipo, sabotear a tus amigos y combinar habilidades inesperadas es parte del diseño intencionado. La cooperación no solo facilita superar habitaciones, sino que puede generar momentos memorables cuando las habilidades interaccionan de maneras absurdas.
El juego ofrece chat dentro del juego y comunicación por voz, lo que refuerza la sensación de caos compartido y permite que los jugadores coordinen estrategias o simplemente se rían de la situación. Esta dimensión social es importante: muchos de los momentos más divertidos y memorables surgen no de la mecánica pura, sino de las interacciones espontáneas entre los participantes mientras tratan de lidiar con los efectos imprevisibles de las drogas y las trampas del entorno.
Además, la inclusión de niveles generados proceduralmente significa que cada partida presenta combinaciones frescas de habitaciones, obstáculos y efectos, lo que evita que la experiencia se vuelva repetitiva con demasiada rapidez.

En el aspecto visual, S.E.M.I. es un juego de estilo gráfico estilizado y funcional. No persigue un realismo detallado ni una presentación cinematográfica; en cambio, adopta una estética que favorece la claridad y la legibilidad, aspectos críticos dada la naturaleza caótica del diseño de niveles y las numerosas interacciones entre habilidades y objetos.
Los personajes, escenarios y efectos visuales se representan con un estilo colorido y ligeramente caricaturesco, lo que encaja con el tono absurdo y humorístico del juego. Los efectos de las habilidades de los personajes —como cambios de tamaño, láseres bizarros o animaciones de caos— están diseñados para ser llamativos y adquirir un carácter cómico sin sacrificar la claridad visual. Esto es crucial en un juego donde ver qué ocurre en un momento dado puede determinar si sobrevives o pierdes.
Las salas y obstáculos tienen variedad suficiente para que cada nivel se sienta distinto, aunque el estilo general se mantiene cohesivo. El uso de espacios cerrados, trampas móviles y efectos visuales extraños refuerza la temática de “clínica experimental desquiciada” que atraviesa la experiencia.

El apartado sonoro de S.E.M.I. cumple con su papel de apoyar la acción caótica sin distraer. Los efectos de sonido, desde los pasos de los personajes hasta las activaciones de habilidades y los ruidos ambientales de las trampas, están diseñados para proporcionar retroalimentación inmediata durante el juego, reforzando tanto la acción como las reacciones táctiles del jugador.
La banda sonora no pretende ser memorable o profundamente atmosférica, sino que acompaña el ritmo de la partida, intensificando ligeramente la sensación de tensión y urgencia sin eclipsar los sonidos del combate y de las interacciones físicas. Esta elección sonora encaja bien con la dinámica de juego enfocada en la cooperación y la respuesta rápida, más que en la exploración narrativa tradicional.
La dificultad de S.E.M.I. se basa en la imprevisibilidad y la coordinación social, más que en enemigos cada vez más duros o puzzles extremadamente complejos. La variabilidad proviene de las habilidades que obtienes al tomar píldoras experimentales y de cómo esas habilidades interactúan con el entorno y con los demás jugadores.
Esto genera una curva de aprendizaje interesante: jugar solo puede sentirse impredecible pero manejable, mientras que en cooperativo puedes experimentar momentos de caos absoluto que requieren buen timing y adaptación táctica (o aceptar el desastre con humor).
La duración de la experiencia depende de cuánto explores y cuánto quieras reaprovechar las situaciones generadas aleatoriamente. Gracias a los niveles y efectos variables, cada sesión suele sentirse única, lo que aumenta la posibilidad de rejugar y da motivos para volver a jugar con distintos grupos y combinaciones de habilidades.

S.E.M.I. – Side Effects May Include… es una propuesta indie original y caótica dentro del género de acción cooperativa con plataformas y puzles, que destaca por su humor, imprevisibilidad y diseño centrado en la interacción social. Su premisa surrealista —pacientes de una clínica experimental tomando drogas que otorgan habilidades impredecibles mientras tratan de escapar— funciona no solo como un concepto llamativo, sino como eje jugable que garantiza experiencias distintas cada vez.
Aunque no es un juego que aspire a la complejidad táctica profunda ni a una narrativa épica, S.E.M.I. brilla en su capacidad para generar caos divertido y momentos memorables entre amigos, apoyado en niveles generados proceduralmente, habilidades inesperadas y un diseño cooperativo que premia tanto la coordinación como la improvisación.
En última instancia, es un título ideal para quienes buscan partidas caóticas, risas espontáneas y desafíos imprevisibles con amigos, aceptando que muchas veces lo más divertido surge de lo absurdo y lo inesperado más que de la perfección mecánica.

