Análisis de Project Motor Racing

Project Motor Racing, desarrollado por Straight4 Studios y publicado por GIANTS Software, fue lanzado oficialmente el 25 de noviembre de 2025 con la ambición de convertirse en uno de los referentes modernos del sim racing, un género que combina la precisión técnica de los simuladores con la emoción pura de las carreras de motor. Con una campaña que prometía reunir más de 70 coches licenciados y 28 circuitos globales escaneados con precisión, el juego fue presentado como la culminación de décadas de experiencia en simuladores de conducción, con la participación clave de William Ian Bell, conocido por su trabajo en la saga Project CARS.

Desde su anuncio, Project Motor Racing se posicionó como un proyecto ambicioso que aspiraba a atraer tanto a los aficionados del sim racing más técnico como a jugadores curiosos por una experiencia de conducción realista. Sus características clave incluían un motor de físicas de nueva generación con un sistema de simulación de alto nivel (First Principle Physics), condiciones dinámicas en pista (True2Track) con clima variable y ciclo de día/noche, y modos de carrera tanto en solitario como en línea.

A diferencia de muchos videojuegos que integran narrativas o arcos argumentales para acompañar la progresión del jugador, Project Motor Racing se distancia de ese enfoque y se centra en la experiencia de conducción por sí misma. No hay una historia tradicional con personajes, objetivos narrativos o giros dramáticos: la “trama” es la evolución de tu propio piloto a través de campeonatos, carreras, eventos y desafíos. Esta elección no es una carencia per se, sino una decisión de diseño que prioriza la simulación pura por encima de cualquier relato cinematográfico.

El modo carrera y las actividades asociadas actúan como la estructura narrativa implícita del juego: progresas como un corredor profesional que compite en diversas categorías y eventos, desbloquea coches clásicos y modernos, administra recursos y afronta retos con la meta de escalar posiciones y consolidar una reputación en el mundo del automovilismo virtual. Algunos avances pre-lanzamiento también mencionaron la intención de incluir elementos de gestión como reparaciones, presupuestos o decisiones estratégicas que afecten al rendimiento más allá del simple manejo del vehículo.

Este enfoque narrativo, centrado en la progresión deportiva más que en la historia de personajes, es coherente con lo que muchos simuladores buscan ofrecer: una sensación de inmersión y realidad deportiva que no requiere de tramas ficticias añadidas. De todos modos, la ausencia de un relato emocional o contexto más profundo puede hacer que el juego se sienta, para algunos jugadores, como una colección de retos técnicos en lugar de una experiencia con una historia cohesiva.

El gran pilar de Project Motor Racing es su jugabilidad, que se asienta sobre una ambición técnica notable: ofrecer un modelo de conducción realista respaldado por un motor de físicas detallado y un sistema de retroalimentación que pretende capturar la fuerza real del automovilismo profesional. El juego integra coches desde prototipos LMDh hasta clásicos legendarios de distintas décadas, cada uno con manejo y características propias, lo que debería ofrecer una variedad profunda en términos de conducción.

El simulador se promocionó con un enfoque en las físicas por “primeros principios”, prometiendo un comportamiento de los vehículos extremadamente fiel a la realidad, apoyado también por pruebas y validaciones con pilotos profesionales. El sistema True2Track añade una capa dinámica a las carreras, con condiciones climáticas variables y un ciclo de día/noche que influye tanto en la visibilidad como en la adherencia de la pista, además de una línea de agarre que evoluciona vuelta a vuelta.

En teoría, estos pilares mecánicos configuran un título capaz de competir con simuladores consolidados en el mercado. El control del coche exige atención precisa al volante o al mando, con una respuesta que intenta reflejar el comportamiento real de las físicas, el agarre y la transferencia de peso. La carrera implica gestionar las estrategias de carrera, incluyendo aspectos como la preparación de los neumáticos, consumo de combustible y respuestas al clima, elementos que dotan de profundidad a cada sesión.

A pesar de estas ambiciones, la recepción de jugadores y críticos señala que la jugabilidad sufre de problemas de ejecución importantes. Muchas reseñas destacan que la IA —inteligencia artificial de los rivales— responde de forma deficiente, con coches que parecen carecer de conciencia situacional y que a menudo conducen de manera errática o incluso hostil sin lógica aparente. Esto da lugar a situaciones frustrantes en las que maniobras de adelantamiento o simples interacciones en pista terminan con colisiones injustas o sanciones pesadas por parte del sistema.

El modo carrera, que debería ser un pilar central, también ha sido criticado por carecer de profundidad significativa en su estado actual, con progresión y gestión más bien superficiales y sin muchos elementos adicionales que conecten emocionalmente con el jugador. En esencia, para muchos usuarios el contenido que rodea a las carreras carece del toque narrativo o estratégico que esperaban de un simulador moderno.

Otro aspecto problemático ha sido la estabilidad de las funciones online: los modos multijugador sufren de inestabilidad, servidores poco fiables y problemas de emparejamiento, lo que limita significativamente la experiencia competitiva. Incluso con soporte para eventos en línea y lobbies, muchos jugadores reportan dificultades para organizar carreras con fluidez.

Project Motor Racing fue promocionado con ciertos énfasis en la calidad visual: coches modelados con detalle y circuitos escaneados con alta fidelidad para capturar las líneas, elevaciones y rasantes de cada trazado icónico. El motor gráfico también promete efectos de clima y un ciclo día/noche completo para aportar realismo e inmersión.

No obstante, incluso en este apartado la recepción ha sido mixta. Muchos jugadores señalan que, comparado con simuladores contemporáneos, el juego se siente visualmente desfasado en varios aspectos: texturas que carecen de definición, efectos climáticos poco impresionantes y una optimización irregular que afecta al rendimiento en PC incluso en hardware elevado.

La calidad visual de los coches y la fidelidad de los circuitos son reconocidos como puntos fuertes por una parte de la comunidad, pero estos detalles se ven atenuados por problemas técnicos más amplios que pueden afectar negativamente a la percepción general del apartado gráfico, como aliasing, efectos de iluminación inconsistentes o pérdida de claridad en ciertos ángulos de cámara.

A nivel competitivo, un simulador debe combinar claridad visual y rendimiento sólido para que el jugador pueda anticipar curvas, referencias y gestionar la visión periférica en carrera; cuando estos elementos fallan, la experiencia de conducción se ve comprometida incluso para quienes tienen volantes de alta gama o setups avanzados.

La presentación sonora de Project Motor Racing ha sido uno de los aspectos que algunos análisis reconocen con mayor simpatía. El diseño de audio intenta capturar la ferocidad de un coche de carreras: el rugido de los motores, el cambio de marchas, el roce de los neumáticos contra el asfalto o el popping de los escapes generan una sensación envolvente que ayuda a meterse en el papel de piloto.

La banda sonora y los efectos ambientales no destacan por un estilo musical memorable, pero cumplen su función al reforzar la ambientación de las carreras. Esto incluye la mezcla dinámica de sonidos asociados con la aceleración, el frenado y las diferentes superficies de pista, además de los efectos de ambiente que acompañan a la evolución del clima y el entorno.

En un simulador, el sonido es un recurso informativo esencial —especialmente para pilotos que se apoyan en el feedback auditivo para anticipar cambios de régimen o la pérdida de agarre— y, en este sentido, Project Motor Racing logra cumplir con esa funcionalidad a pesar de que no revoluciona el género.

Project Motor Racing es un simulador de carreras con una ambición técnica enorme y una aspiración clara: llevar el realismo de las simulaciones de automovilismo a un nuevo nivel. Su colección de vehículos licenciados, circuitos detallados, motor de físicas avanzada y presencia de modos tanto en solitario como en línea lo señalaban como un contendiente serio dentro del género.

No obstante, su lanzamiento ha sido tumultuoso y ha polarizado a la comunidad. Muchos jugadores han criticado la calidad técnica de la experiencia en su estado actual: problemas de inteligencia artificial, optimización deficiente, modos de juego incompletos y un precio de lanzamiento considerado demasiado alto para lo que realmente ofrece. Esto se traduce en una recepción mayoritariamente negativa en las plataformas de opinión de usuarios, con reseñas que califican de “inhacabado” o “poco inspirado” el producto final.

Técnicamente, Project Motor Racing tiene pilares nobles —motor de físicas prometedor, sonido inmersivo y variedad de coches y circuitos— pero falla en la consistencia del conjunto. Para entusiastas del sim racing que valoran el realismo absoluto y no se asustan de un proyecto todavía en evolución, puede ofrecer momentos de conducción gratificantes después de ajustes y parches. Para la mayoría de jugadores, en cambio, el estado actual deja la sensación de una promesa sin cumplir.

En definitiva, Project Motor Racing es un simulador con mucho potencial —y sin duda con ideas interesantes—, pero que, al menos en su versión inicial de lanzamiento, no logra alinear ambición y ejecución de forma sólida. Sus mejores momentos pueden encontrarse tras horas de ajustes, optimizaciones y parches futuros, pero como producto “listo para jugar” en el presente resulta demasiado desigual y, en muchos aspectos, frustrante para quienes esperaban una experiencia de simulación pulida y competitiva.