Farming Simulator 25: Highlands Fishing aparece como una expansión ambiciosa para uno de los simuladores agrícolas más populares del momento, proponiendo un cambio de ritmo dentro de una fórmula que, a estas alturas, muchos asumían cerrada. Conocida oficialmente como Highlands Fishing Expansion, esta ampliación fue lanzada el 4 de noviembre de 2025, añadiendo no solo un nuevo mapa y actividades relacionadas con la pesca y la acuicultura, sino también contenido diverso que intenta reconfigurar el lugar del jugador dentro del mundo agrícola virtual. El proyecto no es un mero añadido cosmético: se trata de una extensión temática que combina tierra, máquinas y agua para dotar de frescura a una franquicia que se ha consolidado tras años de evolución constante.
La idea de introducir pesca y cría de peces en Farming Simulator puede parecer, a primera vista, una desviación tonal. Tradicionalmente, la saga se ha centrado en cultivos, ganadería y explotación forestal con un nivel de detalle técnico notable. Highlands Fishing, sin embargo, trae con fuerza la dimensión acuática, una integración que sigue la lógica de una vida rural más completa: si el entorno agrícola real incluye ríos, lagos y costas, ¿por qué el videojuego no debería incorporarlos como parte de la cadena productiva? La respuesta de Giants Software es un sí rotundo, transformando lo que podría haber sido un añadido menor en una expansión capaz de alterar la relación del jugador con el entorno y con la economía simulada.

Farming Simulator 25 nunca ha sido un juego narrativo en el sentido tradicional del término, y Highlands Fishing no rompe con esa filosofía. No hay protagonistas, giros dramáticos o líneas argumentales extensas. La historia de esta expansión se construye de forma emergente y práctica, invitando al jugador a imaginar su propio relato dentro del contexto de la ciudad ficticia de Kinlaig, inspirada en los paisajes escoceses de colinas verdes, valles rocosos y mares abiertos. Este nuevo mapa no llega con un guion prefijado, sino con un conjunto de herramientas narrativas implícitas: una comunidad rural junto al agua, un montón de trabajos que hacer y la posibilidad de redefinir la vida del jugador dentro de un entorno más variado y complejo.
La narrativa, si la hay, brota de la sensación de esfuerzo y crecimiento. El jugador llega a Kinlaig para construir y expandir una granja en un entorno que mezcla la tradición agrícola con las oportunidades que ofrece la pesca y la acuicultura. El viejo castillo en la distancia, los caminos abruptos e incluso la presencia del mar generan un telón de fondo que sugiere una historia de progreso frente a la adversidad del clima, del mercado y de las fuerzas de la naturaleza. Esta forma de narrar por implicación, más que por exposición, permite que cada granjero virtual escriba su propia versión de la vida rural en las Tierras Altas, con jornadas largas, decisiones económicas relevantes y experiencias rutinarias que, juntas, forman un relato personal.

La jugabilidad de Highlands Fishing constituye una de sus innovaciones más importantes y complejas. Farming Simulator 25 ya era, por derecho propio, un juego de simulación profunda, con controles detallados para la maquinaria agrícola, ciclos económicos y labores técnicas exigentes. Highlands Fishing añade múltiples capas a ese núcleo, ampliando las opciones de interacción con una mecánica acuática que va desde la pesca recreativa con caña hasta la gestión de pesca comercial y la acuicultura en gran escala.
El nuevo mapa de Kinlaig ofrece un entorno que alterna campos de cultivo con lagos, ríos y un acceso al mar abierto, invitando al jugador no solo a sembrar y cosechar, sino también a mirar hacia el agua como fuente de recursos. La pesca se integra como una opción de vida rural complementaria: desde la pesca tranquila en la orilla con una caña hasta la salida al mar en barcos diseñados para faenar y transportar pescado. Esta distinción entre pesca recreativa y pesca profesional añade un matiz interesante: el jugador puede alternar entre momentos de trabajo intenso con maquinaria pesada y tramos más relajados en los que sentarse a la orilla a esperar una captura.
Pero Highlands Fishing va más allá de la simple captura de peces. La expansión introduce la acuicultura, es decir, el cultivo y cría de peces en instalaciones controladas. Los jugadores pueden criar salmones y truchas, alimentarlos en tanques especiales y luego llevarlos al océano para crecer antes de su captura final. Este ciclo productivo, que exige planificación, recursos y logística, eleva la complejidad del juego al incorporar un flujo económico interdependiente: todo lo que se cría en tierra de algún modo acaba siendo un producto para vender o procesar.
Una de las decisiones más interesantes desde el punto de vista de diseño de juego es cómo se estructura la pesca: no es un minijuego aislado, sino un proceso integrado. El jugador puede adquirir o recibir una caña al comenzar en Kinlaig y usarla para pescar en prácticamente cualquier cuerpo de agua, desde estanques interiores hasta el mar abierto. La mecánica de lanzar, esperar y recoger la caña introduce una dimensión de destreza y paciencia que contrasta con el ritmo de las tareas agrícolas tradicionales, ofreciendo un respiro dentro de la jornada productiva mientras sigue aportando valor en recursos.

La gestión de los recursos generados por la pesca tampoco es trivial. El pescado capturado puede ser vendido inmediatamente, alimentado para crecer más o incorporado a cadenas productivas adicionales si se crean instalaciones específicas para ello. Esta cadena de valor convierte la pesca y la acuicultura en actividades que conviene planificar a largo plazo, con inversiones que pueden rendir beneficios sustanciales pero que también implican riesgos, como cambios en el mercado o en las condiciones ambientales. Esta profundidad está en línea con el espíritu de la saga Farming Simulator, que siempre ha rechazado soluciones simplistas en favor de sistemas interconectados.
Además de la pesca y la acuicultura, Highlands Fishing introduce un cultivo nuevo —las cebollas— que requiere maquinaria especializada para su siembra, mantenimiento y cosecha. Esta inclusión amplía el rango de opciones agrícolas disponibles y contribuye a diversificar la gestión de la granja. Los cebollas se acompañan de Highland Cattle, un tipo de ganado adaptado al paisaje de Kinlaig, lo que permite extender la línea de negocio hacia la ganadería local. Estas adiciones no solo enriquecen la variedad de actividades, sino que refuerzan la sensación de que la expansión busca representar una región con identidad propia dentro del universo de Farming Simulator.
Más de veinte máquinas nuevas también se incluyen en este paquete de expansión, así como la introducción de varias marcas inéditas dentro de la saga. Esta ampliación del parque de vehículos y herramientas permite que las labores tanto terrestres como acuáticas se realicen con un abanico más amplio de opciones, favoreciendo la personalización del estilo de juego. La presencia de barcos, vehículos especializados para cebollas y equipamiento para acuicultura forma un conjunto de herramientas que responde a distintas necesidades: mientras unos permiten cultivar y cosechar, otros invitan a navegar, cargar y trasladar mercancías desde el mar.
En términos de dificultad y curva de aprendizaje, Highlands Fishing mantiene la línea de la saga: no es un juego que pretenda simplificar las mecánicas para hacerlo accesible al instante. Aunque las nuevas actividades amplían el abanico de opciones, también añaden una capa de complejidad que recompensa la paciencia, la planificación y la experimentación. El jugador debe aprender no solo a manejar nuevos vehículos, sino a comprender ciclos biológicos y económicos que difieren de los cultivos tradicionales, lo que amplía la sensación de desafío sin resultar arbitrariamente punitivo.

Visualmente, Farming Simulator 25: Highlands Fishing mantiene la misma base técnica que la entrega principal, con un nivel de detalle que ha seguido evolucionando generación tras generación. La expansión brilla especialmente en la representación del paisaje de Kinlaig, con sus colinas verdes, barrancos rocosos y amplias extensiones de agua que contrastan con los campos cultivables. Esta mezcla de terrenos y biomas aporta variedad visual al juego base, que ya contaba con escenarios templados, áridos y subtropicales. La combinación de tierra y mar genera un impacto estético notable, reforzando la sensación de estar en una región con identidad propia, distinta a los escenarios clásicos de granja.
El modelado de las nuevas máquinas, barcos y herramientas mantiene un equilibrio entre realismo funcional y claridad visual. Las cabinas, instrumentos y superficies reflejan la luz de forma convincente, y la interfaz de usuario se adapta para presentar información útil sin saturar. Esa claridad es especialmente importante en un juego que combina labores agrícolas y acuáticas, ya que cada contexto exige distinciones visuales claras para que el jugador pueda orientarse sin dificultad.
Las animaciones asociadas a la pesca, la acuicultura y el manejo de cebollas también merecen mención. Aunque no representan el nivel de detalle técnico de estudios de gran presupuesto, sí transmiten una sensación de presencia y actividad creíble que contribuye a la inmersión. El movimiento de las aguas, las olas suaves, el reflejo del cielo y los efectos de luz cambiante sobre la superficie líquida son detalles que añaden textura al paisaje sin restar rendimiento general.

El sonido en Highlands Fishing trabaja en dos niveles: funcional y atmosférico. Por un lado, los efectos de maquinaria, motores, motores navales y sonidos ambientales del agua, de los pájaros o del viento sobre las colinas ayudan a construir un entorno sonoro coherente y variado. Estos efectos cumplen una función informativa, reforzando la respuesta del entorno a las acciones del jugador, algo fundamental en un simulador donde los detalles importan. Por otro lado, la banda sonora mantiene un perfil discreto, diseñada para acompañar sin dominar, con temas suaves que refuerzan el carácter sereno de la vida rural y marina.
El audio relacionado con la pesca merece una mención especial: los sonidos de lances, movimiento del agua y respuesta de la caña crean una capa sensorial adicional que acompaña la mecánica de pesca de forma convincente. Estos detalles son especialmente efectivos cuando se suman al silencio relativo de las zonas rurales, generando contrastes que ayudan a marcar momentos específicos del juego.

Farming Simulator 25: Highlands Fishing es una expansión que no se limita a añadir contenido cosmético o simple ampliación de terreno. Se trata de una reinterpretación clara de lo que significa “vida rural” dentro del universo de la saga, integrando de forma coherente actividades acuáticas, nuevas cadenas productivas y un entorno que mezcla tierra y mar con personalidad propia. La integración de la pesca, la acuicultura, los nuevos cultivos, ganado y maquinaria no solo amplía las opciones de juego, sino que redefine la relación del jugador con un mundo agrícola virtual cada vez más complejo y completo.
Aunque no todos los elementos funcionarán por igual para cada jugador —el ritmo contemplativo de la pesca, por ejemplo, puede no ser del gusto de quienes buscan exclusivamente agricultura clásica—, la expansión demuestra una ambición sólida y una comprensión profunda de lo que la comunidad espera: un simulador que no deja de crecer en opciones y profundidad sin perder su identidad central. Highlands Fishing no es simplemente una extensión, sino una invitación a explorar nuevas formas de vida rural, a replantear prioridades y a encontrar serenidad productiva tanto en los campos como en las aguas de Kinlaig.
En definitiva, esta expansión confirma que la saga Farming Simulator sigue viva y en evolución, capaz de hacer convivir lo tradicional y lo novedoso sin fracturas bruscas, sorprendiendo con propuestas que sorprenden por su coherencia tanto jugable como temática.

