Análisis de Borderlands 4

Borderlands 4 se presenta como la última gran apuesta de Gearbox Software dentro de una de sus sagas más queridas y reconocidas. El lanzamiento de esta cuarta entrega numerada, a mediados de 2025, vino acompañado de una campaña de expectación que generó tanto entusiasmo como escepticismo. No es un detalle menor que Borderlands siempre ha ocupado un lugar destacado en el género de los looter-shooters. Su combinación de disparos en primera persona con una obsesión por el loot, su humor irreverente, la estética única de cel shading y un reparto de personajes extravagantes le han permitido crear una identidad propia difícil de confundir con otras franquicias. Sin embargo, cada nueva entrega también ha tenido que enfrentarse a un reto: cómo mantener esa esencia sin caer en la repetición ni dejar de lado la innovación.

Antes de llegar a Borderlands 4, el camino de la saga había tenido altibajos. Borderlands 2 fue considerado por muchos como el punto álgido de la franquicia, tanto por su historia como por el carisma de su villano principal. Borderlands: The Pre-Sequel fue un experimento interesante que expandió la mitología, aunque con menos impacto. Borderlands 3 recuperó la grandeza en cuanto a ritmo y mecánicas, pero fue criticado por problemas de optimización y por una narrativa que no convenció a todos. Con estos antecedentes, Borderlands 4 tenía la responsabilidad de pulir errores pasados, dar un paso adelante en jugabilidad y ofrecer una narrativa más sólida. Al mismo tiempo, debía mantener intactos aquellos elementos que siempre han sido la columna vertebral de la saga: un combate divertido, un sistema de loot interminable y un humor que juega constantemente con el absurdo.

La historia de Borderlands 4 se desarrolla en un nuevo escenario: el planeta Kairos. A diferencia de Pandora y de otros lugares visitados en entregas anteriores, Kairos se nos presenta como un mundo de contrastes, dividido entre regiones de exuberante vegetación, entornos desérticos que recuerdan al viejo espíritu de la saga, y ciudades futuristas bajo control de un régimen dictatorial. Este régimen está encabezado por el Timekeeper, un antagonista que basa su poder en el control tecnológico y en un ejército de seguidores sintéticos. La narrativa arranca con fuerza al mostrar cómo la barrera que protegía a Kairos de intrusos externos se desmorona, dejando el planeta abierto a la codicia de buscadores de cámaras, mercenarios y organizaciones criminales. Es en ese contexto donde el jugador, en el rol de un nuevo Vault Hunter, llega para sumarse a una resistencia que busca derrocar al Timekeeper y descubrir los secretos que oculta el planeta.

Uno de los puntos interesantes de la trama es que no se limita al clásico enfrentamiento entre buenos y malos. Aunque el Timekeeper es claramente un villano, el juego intenta darle matices, explorando sus motivaciones y mostrando cómo algunos personajes de Kairos no ven su régimen como pura tiranía, sino como un intento de imponer orden en un mundo caótico. A lo largo de la campaña aparecen tanto personajes nuevos como viejos conocidos. Entre los nuevos destacan Rafa, un exo-soldado atormentado por su pasado; Harlowe, una experta en manipular la gravedad; Amon, un guerrero que mezcla tecnología con armas cuerpo a cuerpo; y Vex, una nueva Siren con poderes enigmáticos. Entre los que regresan están Moxxi, Marcus, Claptrap y referencias a héroes de entregas anteriores, lo que da continuidad a la saga. La trama funciona en la medida en que ofrece motivaciones claras, momentos de humor característico y giros argumentales que, aunque a veces predecibles, mantienen al jugador enganchado.

En mi experiencia, la historia cumple de manera competente con lo que promete. No es la más innovadora ni la más sorprendente, pero aporta un tono más oscuro y maduro que contrasta bien con la ligereza humorística. Algunas misiones secundarias incluso destacan más que partes de la trama principal, ofreciendo pequeñas historias con gran capacidad para emocionar o divertir. Sin embargo, no todo es perfecto. En ocasiones, el ritmo se resiente y algunos personajes nuevos tardan demasiado en mostrar una personalidad definida. Hay momentos en los que se echa de menos un villano con el magnetismo de Handsome Jack, aunque el Timekeeper logra mantener la tensión suficiente. En definitiva, la historia de Borderlands 4 me ha parecido un paso adelante en términos de cohesión y tono, aunque sin llegar a un punto de brillantez que lo distinga de manera rotunda.

La jugabilidad es, sin duda, el corazón de Borderlands 4, y aquí es donde la entrega más se esfuerza por mostrar avances. Como es habitual en la saga, nos encontramos con un shooter en primera persona con mecánicas centradas en el loot, la progresión de personajes y la cooperación. Sin embargo, las novedades introducidas en esta entrega buscan dar un salto cualitativo en la manera de moverse, de combatir y de relacionarse con el entorno. Una de las innovaciones más notorias es la movilidad. Ahora los Vault Hunters cuentan con habilidades como el salto doble, el planeo y el uso de un gancho de agarre que abre posibilidades para explorar zonas de manera vertical. Estas herramientas no solo sirven para desplazarse, sino también para afrontar combates con más dinamismo. Enfrentarse a enemigos en distintos niveles de altura, colgarse de estructuras o moverse con rapidez entre coberturas añade capas de estrategia que refrescan la fórmula clásica.

El sistema de loot se mantiene como una de las características definitorias, pero en Borderlands 4 se siente más pulido. La variedad de armas sigue siendo abrumadora, con combinaciones prácticamente infinitas de piezas, efectos y rarezas. Lo interesante es que ahora las armas no solo varían en estadísticas, sino también en su comportamiento gracias a la modularidad de las piezas. Es posible encontrar un rifle que dispare proyectiles explosivos que rebotan en paredes, o una escopeta que se transforma en un lanzallamas al recargar. Esto invita a experimentar constantemente y a cambiar de estilo de combate según la situación. Además, se han añadido nuevos tipos de equipamiento, como drones de apoyo personalizables y gadgets defensivos que otorgan más profundidad a las builds.

El combate sigue siendo directo, frenético y muy satisfactorio. Los enemigos muestran un comportamiento más variado que en entregas anteriores. Los grupos de sintéticos del Timekeeper tienden a coordinarse mejor, usando coberturas y atacando en flancos, mientras que las bestias salvajes de Kairos optan por el asalto frontal y la movilidad. Los jefes también han recibido atención especial: cada uno tiene fases diferenciadas, ataques que obligan a moverse constantemente y mecánicas únicas que impiden caer en la monotonía. Es cierto que algunos jefes menores no son memorables, pero los principales logran ofrecer batallas intensas y espectaculares.

En cuanto al multijugador, Borderlands 4 sigue potenciando el cooperativo, que ha sido siempre uno de sus mayores atractivos. Jugar en solitario es perfectamente viable, pero es en compañía donde el juego brilla. Las habilidades de cada Vault Hunter están diseñadas para complementarse, y la sinergia entre jugadores puede marcar la diferencia en combates difíciles. También se ha añadido la posibilidad de realizar actividades opcionales diseñadas para grupos, como mazmorras cooperativas y arenas de supervivencia, que amplían la rejugabilidad.

No obstante, no todo en la jugabilidad es positivo. El sistema de menús e inventario sigue siendo un talón de Aquiles. A pesar de los intentos por simplificarlo, la gestión de objetos puede resultar tediosa, sobre todo cuando el loot es tan abundante. La comparación de armas y la organización del inventario requieren más pasos de los necesarios, y en medio de una sesión larga esto puede convertirse en un punto de frustración. Asimismo, el juego arrastra ciertos problemas de rendimiento que afectan a la fluidez de la experiencia. Aunque la base jugable es sólida, los bajones de frames en combates masivos o los errores de interfaz pueden romper el ritmo.

En mi opinión, Borderlands 4 ofrece una jugabilidad notablemente mejorada respecto a entregas anteriores. La movilidad renovada, el loot más profundo y la variedad de combates hacen que el juego se sienta fresco sin perder su identidad. Sin embargo, los problemas técnicos y de interfaz le impiden alcanzar la perfección. Con parches y ajustes, este apartado puede convertirse en su mayor virtud a largo plazo. Ahora mismo, es un título extremadamente divertido y absorbente, aunque con momentos de frustración que evidencian que aún queda espacio para pulir la experiencia.

Los gráficos de Borderlands 4 continúan con la estética cel shading que ha definido a la saga desde su nacimiento, pero con un nivel de detalle y efectos visuales que muestran un salto generacional. La dirección artística es uno de los puntos más fuertes: los entornos del planeta Kairos resultan variados y memorables. Desde junglas llenas de vegetación vibrante hasta desiertos que evocan los inicios de la saga, pasando por ciudades futuristas iluminadas con neones y laboratorios tecnológicos, cada zona tiene su propia identidad visual. Esta diversidad hace que la exploración sea estimulante, ya que cada región invita a detenerse a observar detalles en la arquitectura, en los paisajes y en el diseño de enemigos.

La iluminación dinámica y los efectos de partículas juegan un papel fundamental en la atmósfera. Los combates se sienten espectaculares gracias a explosiones que iluminan el entorno, habilidades que generan destellos y reflejos, y armas con proyectiles que dejan trazas de luz en el aire. La combinación entre estilo caricaturesco y efectos modernos funciona sorprendentemente bien, manteniendo la personalidad visual de Borderlands al tiempo que ofrece un espectáculo técnico.

Dicho esto, los gráficos también tienen sombras. El principal problema radica en la optimización. En PCs de gama media y en consolas, los bajones de rendimiento son frecuentes en escenarios muy cargados. Además, el fenómeno de las texturas que tardan en cargar sigue estando presente, lo que genera un contraste molesto entre la calidad artística y la ejecución técnica. Es frustrante ver un entorno bellamente diseñado deslucido por pop-in de texturas o por ralentizaciones en momentos de acción.

Personalmente, creo que el apartado gráfico de Borderlands 4 logra momentos memorables y una coherencia artística envidiable. No obstante, me resulta evidente que el juego necesitaba más tiempo de pulido técnico antes de su lanzamiento. La belleza del diseño se ve empañada por la falta de estabilidad en el rendimiento. Aun así, cuando todo funciona como debería, Borderlands 4 es uno de los juegos más atractivos de la saga en términos visuales.

El apartado sonoro de Borderlands 4 acompaña de manera notable la experiencia general. La banda sonora se adapta con inteligencia a las distintas situaciones. Durante la exploración, predominan melodías ambientales que refuerzan la inmersión sin distraer. En combate, la música se vuelve más intensa y rítmica, acompañando la adrenalina del tiroteo. En los enfrentamientos con jefes, los temas alcanzan un nivel épico que contribuye a hacer de cada batalla un evento memorable. La variedad de estilos musicales, desde el uso de guitarras eléctricas hasta sintetizadores futuristas, refleja la diversidad del planeta Kairos y mantiene la frescura sonora a lo largo de la campaña.

Los efectos de sonido son otro punto alto. Cada arma tiene un timbre particular, lo que ayuda a diferenciarlas no solo por estadísticas, sino también por sensaciones auditivas. Los disparos se sienten potentes, las explosiones tienen fuerza y los efectos elementales generan sonidos característicos que ayudan a reconocer lo que ocurre en pantalla. Los ambientes también están cuidados: se pueden escuchar vientos, crujidos de estructuras, fauna alienígena o murmullos tecnológicos en laboratorios. Este nivel de detalle enriquece la atmósfera y hace que el mundo de Kairos se perciba más vivo.

El doblaje mantiene el tono irreverente característico de la saga. Los personajes principales cuentan con interpretaciones sólidas, capaces de transmitir tanto el humor absurdo como los momentos de tensión dramática. Claptrap sigue siendo una fuente constante de comentarios cómicos, mientras que los villanos y personajes secundarios muestran un rango de voces que evita la monotonía. Sin embargo, la mezcla de sonido no siempre está a la altura. En situaciones de caos, con música intensa y múltiples efectos sonoros, algunas líneas de diálogo quedan ahogadas, lo que puede hacer que se pierdan detalles importantes de la narrativa o chistes que pasan desapercibidos.

En conjunto, considero que el apartado sonoro de Borderlands 4 es uno de los más consistentes. La música acompaña bien, los efectos de sonido son variados y satisfactorios, y el doblaje mantiene la personalidad de la saga. Aunque existen problemas puntuales en la mezcla, la experiencia auditiva contribuye de manera decisiva a la inmersión y al disfrute del juego.

La historia de Borderlands 4 logra un equilibrio entre lo familiar y lo novedoso. Ofrece un planeta nuevo con un villano convincente, personajes memorables y un tono más maduro, aunque sin alcanzar una originalidad sobresaliente. La jugabilidad, por su parte, es donde el juego brilla con más fuerza. La movilidad renovada, la profundidad del loot y la variedad de combates hacen de esta entrega una de las más divertidas de la saga, aunque la interfaz y los problemas de rendimiento empañan la experiencia.

En el aspecto gráfico, la dirección artística sigue siendo uno de los sellos más reconocibles y efectivos de Borderlands, con escenarios llamativos y una estética coherente, pero la falta de optimización reduce el impacto visual en momentos clave. El sonido se presenta como un pilar sólido, con música dinámica, efectos satisfactorios y un doblaje que mantiene el humor característico, pese a ciertos problemas de mezcla.

En resumen, Borderlands 4 es una entrega que reafirma la identidad de la saga al tiempo que introduce mejoras significativas en su jugabilidad. No está exento de defectos, pero ofrece una experiencia intensa, divertida y con potencial de mejora mediante actualizaciones. Para los seguidores de la franquicia, es una continuación digna; para los recién llegados, puede ser una puerta atractiva a un universo lleno de acción, humor y caos.