Wheel World es un juego de aventura y carreras en un mundo abierto desarrollado por Messhof y publicado por Annapurna Interactive, lanzado el 23 de julio de 2025 para PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Es el primer título en 3D del estudio, conocido anteriormente por obras minimalistas como Nidhogg y Flywrench, y su primera colaboración con una editorial, lo que permitió ampliar su equipo de desarrollo. En Wheel World encarnas a Kat, una joven ciclista elegida por antiguos espíritus del ciclismo, y tu misión es recuperar las piezas de la legendaria bicicleta de Skully, un espíritu con forma de calavera, para realizar un ritual cósmico que salvará el mundo. Originalmente conocido como Ghost Bike, el proyecto evolucionó hacia una experiencia más luminosa y ligera, centrada en la alegría de andar en bicicleta por paisajes evocadores.

La historia de Wheel World es sencilla pero entrañable. Al despertar en un campo reclamas identidad y propósito. Skully, un vecino espiritual con voz fantasmal, revela que su bicicleta legendaria fue desmantelada y dispersada entre varios campeones locales. Kat debe competir contra esas bandas ciclistas para recuperar las piezas y permitir que Skully complete el “Gran Cambio”, un ritual que conecta Wheel World con la luna. Este marco fantástico sirve como excusa para la exploración y las carreras; no es una trama profunda ni emocional, pero su tono ligero y cómico encaja con la propuesta global. Encuentros con líderes excéntricos, retos improvisados al sonar una campana con otros ciclistas o descubrir atajos ocultos animan el viaje sin exigir un trasfondo profundo. El giro de mitad de juego añade una segunda región, aunque no resulta tan atractiva ni bien conectada con la motivación inicial. En conjunto, la historia sirve de guion flexible más que de motor narrativo emocional; funciona mejor como premisa para pedalear que como trama central.

La jugabilidad gira alrededor de pedalear a lo largo de varias regiones del mundo semiabierto, acumulando reputación para desbloquear desafíos mayores y enfrentarte a jefes ciclistas que poseen las partes legendarias. Para ganar reputación participas en carreras contra equipos excéntricos (piratas, cocineros, robots, granjeros) y cumples objetivos opcionales como posiciones, tiempos de vuelta o recolección de letras durante el recorrido. El sistema de conducción, claramente más arcade que simulador, se centra en tacto intuitivo: mantener el pedal pulsado, aprovechar el rebufo, hacer pequeños saltos para cargar el impulso y evitar obstáculos. El mundo invita al carril libre, al desafío espontáneo simplemente tocando la campana mientras pasas junto a otro ciclista
La personalización de la bici es notable aunque menos impactante de lo esperado: las piezas influyen levemente en estadísticas como potencia, aerodinámica, agarre y manejo, pero no cambian radicalmente la experiencia en la práctica. Aun así, ganar partes normales o legendarias es gratificante, y adaptar tu montaña veloz o tu bólido de asfalto aporta sensación de progreso bien calibrada para su duración contenida de unas seis horas. La curva de desafío es suave, pero las carreras principales ofrecen momentos emocionantes, especialmente al volver a pistas anteriores con una bici mejorada. Se intercalan eventos opcionales como desafíos de tiempo y recolección de letras, además de tablas de clasificación con amigos que alargan un poco la rejugabilidad.
Sin embargo, el mundo abierto pierde brillo en la segunda región, con caminos menos inspiradores y carreras más estrechas, llenas de tráfico frustrante que limita la exploración creativa. También se reportan errores técnicos: caídas de rendimiento ocasionales, pérdida repentina de la carrera si te sales del trazado sin motivo claro, o tras diálogos Kat montando automáticamente provocando atasco en obstáculos. Aun con esos fallos, la experiencia general sigue siendo agradable gracias al ritmo fluido y el enfoque despreocupado.

Wheel World luce un estilo visual cel‑shaded vibrante, con colores saturados, paisajes mediterráneos, campos de viñas, pueblos con arquitectura cálida y caminos costeros bañados por un mar de tonos azules intensos. El apartado artístico es uno de sus puntos fuertes: vistas impactantes que transmiten sensación de libertad, frescura y vacaciones eternas. La paleta cromática y la dirección artística evocan títulos como Bomb Rush Cyberfunk por su carácter estilizado y alegre.
Las diferentes regiones ofrecen diversidad visual: campos abiertos, bosques, zonas urbanas y senderos costeros, con detalles como rampas, atajos y campanas que marcan puntos importantes en el mapa. Técnicamente el juego funciona bien en general, aunque se han señalado problemas de rendimiento en algunas secciones. A pesar de un mundo compacto que limita la exploración, cada zona está diseñada con cariño y se ve muy bien en movimiento.

La banda sonora, compuesta por el sello indie Italians Do It Better, es un acierto vibrante: temas de synth‑pop animado que acompañan exploraciones y carreras con buen ritmo y energía. El sonido busca una experiencia «feel‑good»: mientras pedaleas o desciendes cuestas, la música crea atmósferas relajadas y motivadoras.
Los efectos sonoros responden bien: pedaladas, campanillas, baches, chispas de salto, charlas breves con otros ciclistas o diálogos minimalistas tras ganar carreras. No hay doblaje real, más allá de breves líneas de Skully o texto acompañadas de sonidos, lo cual se ajusta al estilo minimalista del juego. En conjunto, la experiencia auditiva es coherente con el tono desenfadado y visual, creando nostalgia de verano y libertad sin estridencias.

Wheel World ofrece una experiencia corta, fresca y revitalizadora. Su historia, aunque simple, funciona como excusa imaginativa para pedalear y descubrir un mundo vibrante. La jugabilidad es accesible, fluida y con recompensa constante gracias a las mejoras de bici y las carreras temáticas; no es un simulador técnico, sino un título que celebra el puro placer de montar. Los gráficos destacan por su estilo cel-shaded luminoso y paisajes idílicos que invitan a explorar. El sonido y la música completan esa sensación de vacaciones sobre ruedas. Aunque tiene algunos fallos técnicos, y la segunda mitad del juego pierde un poco su frescura, su duración comedida previene la repetición excesiva. En total, Wheel World es una propuesta original, encantadora y apta para quienes buscan un título de acción suave con estética artística y buen diseño de mundo.

