Chained Echoes es un juego de rol por turnos desarrollado por Matthias Linda, un desarrollador independiente alemán que dedicó más de siete años a crear el título. Financiado inicialmente a través de Kickstarter y lanzado en diciembre de 2022, Chained Echoes es una carta de amor a los clásicos JRPG de la era de los 16 bits. Inspirado en juegos como Chrono Trigger, Xenogears y Final Fantasy VI, el título busca combinar el encanto visual del pixel art con una narrativa madura y un sistema de combate pulido y ágil. Aunque a primera vista parece otro homenaje nostálgico a los RPG de antaño, Chained Echoes logra destacarse por méritos propios gracias a su cuidada presentación, complejidad narrativa y mecánicas modernas bien integradas.

La historia de Chained Echoes se sitúa en el continente de Valandis, un mundo dividido por la guerra durante siglos entre tres reinos principales. Después de un frágil tratado de paz, un atentado con una poderosa arma mágica reaviva las tensiones. A partir de ahí, seguimos a un variado grupo de protagonistas que se ve involucrado en una trama que mezcla política, traición, ciencia prohibida, misterios antiguos y conflictos internos. El foco inicial está en Glenn, un joven piloto con un pasado traumático relacionado con el uso de tecnología destructiva, pero pronto la historia se expande para abarcar un elenco coral donde cada personaje tiene sus propios conflictos, motivaciones y evolución emocional.
Uno de los aspectos más destacables del juego es cómo logra balancear temas como la redención, el sacrificio y la moralidad en tiempos de guerra sin caer en simplismos. La narrativa está llena de giros, momentos intensos y decisiones con consecuencias tangibles. Aunque no hay un sistema de decisiones ramificadas como en otros RPG modernos, el desarrollo de los personajes y el guion mantienen una tensión constante. La historia es adulta sin ser oscura por el mero hecho de serlo, y consigue enganchar por la riqueza de su universo, la calidad de los diálogos y la forma en que entrelaza sus múltiples tramas. En lugar de depender de clichés, utiliza los tropos del género para construir algo propio, emocionalmente resonante y con sentido.

Chained Echoes apuesta por un sistema de combate por turnos que evita el desgaste habitual de los combates aleatorios al mostrar a los enemigos directamente en el mapa. Esto permite al jugador elegir cuándo y cómo enfrentarse a los enemigos, lo cual resulta muy agradecido en términos de ritmo. El sistema de combate es profundo y tiene una mecánica llamada “Overdrive”, que añade una barra compartida por el grupo que se debe mantener dentro de una zona óptima. Si los personajes actúan sin estrategia y saturan la barra, el equipo entra en modo de sobrecalentamiento, lo que aumenta el daño recibido. Este sistema obliga a pensar en cada turno, a rotar habilidades y a elegir con cabeza, lo cual le da un dinamismo que evita la monotonía.
El juego ofrece una gran variedad de personajes con estilos de combate únicos, habilidades personalizables y árboles de progresión amplios. No hay niveles como tal: en su lugar, los personajes mejoran a través de Grimoire Shards, que se obtienen en momentos clave de la historia o completando retos. Este enfoque elimina el grindeo tradicional y anima a explorar y completar contenido opcional. También hay un sistema de recompensas por desafíos cumplidos, que sirve como incentivo para experimentar con las mecánicas y no caer en la comodidad de un solo estilo de juego.
La exploración es otro punto fuerte. El mundo de Valandis es amplio, variado y está repleto de secretos, cofres, jefes ocultos y misiones secundarias que aportan profundidad al universo y a los personajes. A medida que avanzas, desbloqueas un airship y mechas (llamados “Sky Armors”), lo que cambia por completo cómo exploras y combates. Los Sky Armors introducen un nuevo sistema de habilidades, con sus propias limitaciones y ventajas, y amplían la escala de la aventura. La transición entre combate terrestre y aéreo está perfectamente integrada, y el cambio de ritmo mantiene el juego fresco incluso después de decenas de horas.

Visualmente, Chained Echoes es un homenaje a los RPG de Super Nintendo, pero con mejoras modernas en animaciones, partículas y diseño de escenarios. El pixel art es extremadamente detallado, con una paleta de colores viva pero equilibrada, y cada región tiene su propia identidad visual clara. Desde los desiertos de Perpetua hasta las ciudades flotantes y los bosques encantados, el mundo de Valandis está construido con mimo y variedad.
El diseño de personajes destaca por su expresividad a pesar de la limitación técnica autoimpuesta del pixel art. Las animaciones durante los combates están cuidadas y tienen un dinamismo que recuerda a los RPGs de la era dorada de 16 bits, pero con una fluidez que solo la tecnología moderna permite. Además, las transiciones entre zonas, efectos de hechizos, explosiones o transformaciones están tratadas con espectacularidad, reforzando la inmersión en los momentos clave.
No hay cinemáticas 3D ni recursos visuales hiperrealistas, pero no los necesita. El estilo gráfico elegido es coherente con la visión del juego y se siente atemporal. El trabajo artístico detrás de cada escenario y cada sprite demuestra una dedicación enorme y una comprensión profunda de lo que hace que un juego de este estilo se vea bien, más allá del mero guiño nostálgico.

La banda sonora de Chained Echoes es una de sus joyas más brillantes. Compuesta por Eddie Marianukroh, la música logra capturar la esencia de los JRPG clásicos con una mezcla de melodías orquestales, temas ambientales y canciones emocionales que acompañan a la perfección cada escena. Hay temas épicos para los combates más importantes, composiciones melancólicas que subrayan los momentos de pérdida y piezas relajadas para la exploración que nunca se vuelven repetitivas.
Cada región tiene su propia identidad sonora, lo que enriquece la sensación de viaje y descubrimiento. Además, los combates están acompañados por piezas energéticas con percusión y cuerdas que refuerzan la tensión y el ritmo sin eclipsar las decisiones estratégicas. No hay doblaje de voces, lo cual podría parecer una limitación, pero el guion está tan bien escrito y acompañado por música tan expresiva que la ausencia de voces no se siente como una carencia. Los efectos de sonido, por su parte, son precisos y bien implementados: desde el impacto de un ataque hasta el crujido de puertas o el susurro del viento en una cueva, todo está cuidadosamente sincronizado para reforzar la inmersión.

Chained Echoes es una obra maestra del rol independiente, un juego que no solo rinde homenaje a los clásicos de la era de 16 bits, sino que también aporta ideas nuevas y una ejecución moderna. Su historia es rica, compleja y emocionalmente potente, con personajes que evolucionan y temas que van más allá del bien contra el mal. La jugabilidad destaca por su sistema de combate profundo y dinámico, que requiere pensar cada movimiento sin caer en la rigidez. La eliminación del grindeo y la inclusión de mecánicas como los Sky Armors enriquecen una experiencia que se mantiene fresca durante toda su duración.
Visualmente, el juego combina pixel art clásico con detalles modernos, logrando una estética atemporal que resulta tanto nostálgica como refinada. La banda sonora es soberbia y eleva cada escena con composiciones memorables, mientras que la ausencia de voces se compensa con una ambientación cuidada y diálogos bien escritos. En conjunto, Chained Echoes demuestra lo que puede lograrse con una visión clara, pasión por el género y atención minuciosa al detalle. Es un juego imprescindible para cualquier amante del rol clásico, pero también una excelente puerta de entrada para quienes buscan una aventura rica en narrativa y con sistemas de juego bien diseñados.

