Lost Castle 2 es la secuela del título roguelite de acción en 2D desarrollado por Hunter Studio, lanzada en acceso anticipado en julio de 2024. Inspirada en clásicos beat ’em up como Castle Crashers, esta entrega expande la fórmula con elementos roguelike, un sistema de progresión robusto y cooperativo en línea para hasta cuatro jugadores. A diferencia del original, que ganó un culto entre los aficionados, esta segunda parte ha mejorado sustancialmente en complejidad, variedad de armas, sinergias y calidad de vida que lo posicionan como una evolución notable dentro de su género.

La narrativa se presenta de forma ligera y funcional. Te introduces como un nuevo miembro del gremio de cazadores de tesoros que debe adentrarse en un castillo oscuro para recuperar reliquias mientras lucha contra hordas de monstruos. Más allá de un breve prólogo y estructuras narrativas básicas, el argumento no se convierte en el foco principal. Se trata de una excusa para justificar la acción constante y el bucle de exploración, muerte y progreso permanente mediante mejoras entre partidas. Aunque el relato no profundiza en motivaciones personales o desarrollo dramático, cumple con lo que pretende: proporcionar contexto y sentido a la experiencia de juego, sin distraer del núcleo de combate y exploración.

En su núcleo, Lost Castle 2 combina combates laterales típicos de beat ’em up con sistemas roguelite. Puedes elegir entre seis tipos de arma distintas —espada y escudo, gran espada, dual blades, turbo lance, arco y bastón mágico— cada una con mecánicas y estilo de combate único. Por ejemplo, el turbo lance incorpora una barra de calor que al sobrecargarse potencia ataques; las dual blades se centran en velocidad; la espada y escudo promueve bloqueo y defensa, mientras que el bastón ofrece habilidades mágicas. Más de 200 armas, numerosos armaduras y recursos se descubren en cada partida generando sinergias con runas y pócimas que influyen en tu build.
El sistema de runas (roja, verde, azul) ofrece bonificaciones pasivas, mientras que el gremio sirve como centro donde se invierte oro conseguido en mejoras permanentes, desbloqueo de habilidades y control del tipo de armas que pueden droppear. Las mecánicas de curación recuerdan a las frasquetas de Dark Souls, añadiendo tensión táctica en cada run.
El diseño de niveles incluye salas generadas aleatoriamente: combates contra enemigos comunes o élite, tiendas, descansos y jefes. Esto aporta variedad en cada partida, aunque algunos críticos señalan que eventualmente puede sentirse repetitivo si se juega solo. En cambio, el cooperativo en línea funciona muy bien. Hasta cuatro jugadores pueden unirse, cada uno recibiendo sus objetos únicos aunque con opción a compartir, y tomar decisiones por mayoría en encrucijadas dentro de niveles. Las peleas en grupo, la coordinación de roles y la jugabilidad de equipo elevan significativamente la experiencia. No obstante, algunas dificultades técnicas ocasionales en la conexión en partidas multijugador han sido reportadas.

Lost Castle 2 adopta un estilo visual caricaturesco en 2D, con proporciones exageradas, colores vibrantes y animaciones fluidas que evocan un estilo similar a Castle Crashers pero con identidad propia. Cada área ofrece un diseño distintivo, desde bosques corrompidos hasta aldeas y fortalezas oscuras, con enemigos originales, jefes con personalidad visual y escenarios detallados. Los fondos y objetos interactivos permiten una sensación de viveza en cada nivel.
En general el desempeño gráfico es sólido incluso en PCs modestos, aunque algunos jugadores han observado glitch visuales, como miembros del equipo que aparecen sin cabeza o texturas incompletas, especialmente en partidas cooperativas. Pese a esto, la mayoría considera que el apartado visual es encantador, coherente y efectivo para mantener el ritmo de acción sin problemas.

La banda sonora está compuesta por piezas orquestales ligeras que combinan bien con la intensidad del combate y el ambiente fantástico. No se trata de temas memorables como canciones que se tararean luego, pero resultan muy adecuados al tono general del juego. Los efectos de sonido —espadas chocando, explosiones, ataques especiales, gritos de enemigos y jefes— son efectivos y transmiten energía durante el combate. No hay doblaje: los diálogos se presentan por texto, sin voces, lo que encaja con el estilo modesto del juego y no debería esperarse una narrativa hablada.
En algunos análisis se menciona que el sonido puede sentirse algo genérico y poco distintivo, como si pareciera más propio de un juego móvil; en ocasiones se echa en falta una emotividad sonora más potente durante jefes o momentos clave. Aun así, el conjunto sonoro es coherente, cumple su función y no distrae de la experiencia principal.

Lost Castle 2 propone una fórmula divertida y eficaz: acción beat ’em up con estructura roguelite, progreso permanente, cooperativo bien implementado y una diversidad de armas, runas y builds que hacen que cada partida importe. La historia es mínima y actúa de pretexto para la acción, suficiente para enmarcar la mecánica sin pretensiones narrativas profundas. La jugabilidad es su punto más fuerte: rica, variada, con diseños de armas diferenciados y una buena curva de progresión que desarrolla sinergias entre equipo, runas y habilidades. El combate fluye y responde bien con múltiples estilos posibles.
Los gráficos encantan por su estilo caricaturesco cuidado, vibrante, con escenarios tematizados y jefes memorables, aun cuando surjan algunos errores visuales ocasionales. El sonido cumple de manera funcional: tiene efectos que acompañan la acción y música adecuada, aunque podría beneficiarse de mayor personalidad sonora en momentos clave. El cooperativo en línea es una gran ventaja, mientras que jugar en solitario puede sentirse repetitivo con el tiempo. En conjunto, Lost Castle 2 se vislumbra como una joya indie para fans del género roguelite y beat ’em up, especialmente si se disfruta en compañía. Su valor por precio y su ya notable base de contenido lo hacen una recomendación sólida que promete seguir mejorando con futuras actualizaciones.

