Two Point Museum llega como la tercera entrega de la saga Two Point Studios, famosa por sus simuladores cómicos y accesibles como Two Point Hospital y Two Point Campus. Desarrollado por el estudio británico y publicado por Sega en marzo de 2025, reconstruye desde los cimientos no un hospital o un campus, sino un museo en decadencia. Heredando la esencia de los anteriores títulos, presenta un gestor de instituciones cargado de humor británico irreverente, pero añade novedades significativas como las expediciones para recolectar piezas únicas, múltiples temáticas y libertad creativa abierta gracias al uso de muros flexibles en lugar de salas prediseñadas.

La premisa no es una narrativa profunda, sino el impulso que mueve toda la jugabilidad. Asumes el rol de un conservador novato al que le toca recuperar el museo abandonado del condado, haciendo que vuelva a brillar mediante la adquisición de artefactos y la satisfacción del público. Esta misión, convertida en campaña con cinco ubicaciones temáticas —prehistoria, acuario, ciencia, espacio, lo paranormal— aporta variedad constante. El desarrollo narrativo se apoya en eventos cómicos y situaciones absurdas, desde turistas traviesos hasta anunciadores por megafonía llenos de sarcasmo, creando una atmósfera divertida y distendida. Si bien la historia funciona como excusa para la gestión, su tono satírico y su estructura por objetivos consiguen enganchan y permiten que cada museo tenga su carácter único.

La jugabilidad de Two Point Museum retoma el esquema probado de la saga, pero lo amplía e incorpora nuevas capas de estrategia. La base consiste en construir exhibiciones atractivas, añadir decoraciones y generar “buzz” para atraer y educar al público, lo que incita a donaciones y aumenta la reputación. Ahora también hay que reclutar personal especializado: arqueólogos para expediciones, asistentes, vigilantes, personal de limpieza y expertos para mantener los artefactos. Las expediciones son el mayor añadido; funcionan como minijuego pasivo que envía arqueólogos de forma estratégica para recuperar objetos únicos, pero pueden fallar e incluso perderse, por lo que requieren gestión cuidadosa.
El sistema de puntuación es ahora infinito: los museos no reciben tres estrellas, sino que el reto crece con cada nivel de reputación. Además, cada tipo de museo presenta mecánicas particulares: el acuario demanda mantener peces vivos; el paranormal integra desafíos con fantasmas, y el espacio aclimata reliquias alienígenas. Todo esto se combina con eventos aleatorios como robos o inspecciones de higiene, que requieren atención inmediata. El resultado es un juego dinámico, con un balance logrado entre gestión económica, estrategia pasiva y creatividad estimulante. Quizá incorpora demasiadas métricas, pero cada capa añade sabor al cóctel en lugar de saturar la experiencia.

Visualmente, Two Point Museum representa una evolución notable. Conserva el estilo caricaturesco y brillante de las entregas anteriores, pero eleva el nivel con iluminación mejorada, reflejos en el suelo y una limpieza general en los modelos 3D. Los visitantes son personajes grandes y entrañables, desde yetis hasta clowns, y los artefactos, tanto realistas como disparatados, se ven con detalle gracias a texturas pulidas. El uso del Unity le da flexibilidad, y el nuevo sistema de muros rígidos permite diseñar espacios propios en lugar de pasillos encajonados. Hay ligeras caídas gráficas fuera del museo, pero en lo visual la experiencia es constante y estética, incluso majestuosa para este tipo de simulador.

El audio refuerza la atmósfera cómica y relajada. La banda sonora es alegre, ligera y temática, con jingles que acompañan bien sin saturar. A menudo suena la radio interna con anuncios satíricos que destacan frases geniales como “la conducta infantil será… retribuida con infantilidad”, y aporta ese humor británico característico. Cada exhibición tiene efectos únicos: se escucha el aleteo de peces, coros escalofriantes en las secciones paranormales, o ecos prehistóricos en las salas de dinosaurios. Estos sonidos contextualizan mucho mejor que simples efectos genéricos. El doblaje aparece de forma puntual en líneas de megafonía, y el personal emite frases simples al interactuar, lo justo para dar vida sin robar atención. Es un sonido efectivo que encaja bien con lo visual y refuerza la inmersión sin trabas.

Two Point Museum es la evolución más afinada de la fórmula Two Point hasta la fecha. Su historia es ligera, con humor constante y variedad de localizaciones que hacen que cada museo tenga personalidad. La jugabilidad profundiza sobre la base de sus predecesores, mezclando gestión financiera, diseño creativo, expediciones estratégicas y resolución de crisis, todo sin perder accesibilidad. Gráficamente se siente moderno y estiloso, con iluminación mejorada y personajes memorables que le dan vida al museo. El sonido remata la propuesta con música pegadiza, efectos bien diferenciados según temática y un doblaje humorístico que aporta alma.
No es un simulador rígido para expertos en micromanagement, pero su combinación de capa estratégica, libertad creativa y ligereza humorística lo hace ideal para quienes disfrutan de juegos inteligentes que no se toman demasiado en serio. Ofrece decenas de horas de diversión, ya sea con la campaña o en sandbox, y mantiene el interés gracias a la progresión infinita y la variedad de desafíos. Two Point Museum no reinventa el género, pero sí lo impulsa hacia una dirección fresca y llena de encanto, consolidándose como el simulador más redondo de la saga.

